¿Qué dice la Biblia de la Pornografía? ¿Es pecado?

¿Qué dice la Biblia de la Pornografía? ¿Es pecado?

¿Qué dice la Biblia de la Pornografía? ¿Es pecado?

Existen algunos temas que no se tocan con frecuencia dentro de la iglesia; tal vez por vergüenza o porque son temas taboo de los que nadie se atreve a hablar. Sin embargo, algunos de estos son grandes amenazas para la fe y bienestar de millones de cristianos. Por lo tanto, es urgente que hablemos acerca de uno de los peores, de los que más daño está ocasionando, y me refiero a la pornografía. Este gran enemigo ha destruido miles de hogares, ministros e iglesias en todo el mundo, y aún batalla silenciosamente contra muchos, especialmente jóvenes. Por esto hoy queremos ver Qué dice la Biblia de la Pornografía.

Antes de ver la verdad bíblica acerca del tema que hoy abordamos, miremos algunas breves estadísticas para que podamos ver el peligro inminente que enfrentamos en nuestros días. En el 2016, se vieron 4600 millones de horas de contenido pornográfico, y esta estadística solo recoge los datos de una página web sin contar las otras muchas. El 57% de adultos jóvenes no cristianos admite visitar regularmente sitios pornográficos, al menos una vez al mes. Pero más triste que esto, es saber que la pornografía se ha metido muy dentro de la iglesia también, ya que el 77% de los hombres cristianos confiesan haber visto pornografía, al menos, una vez en su vida. 

Una de las incógnitas más comunes dentro de la iglesia acerca de este tema, es saber si es pecado o solo una práctica saludable para estimularnos sexualmente. Ciertamente, el hombre tiene la capacidad de saber lo que es bueno y malo gracias a la conciencia que habita dentro de él. Sin embargo, no es extraño escuchar a ciertas estrellas de cine y televisión promover y aprobar esta práctica, y poco a poco se va convirtiendo en algo común en nuestra sociedad. Las redes sociales y televisión bombardean nuestra mirada constantemente con contenido alusivo a este vicio. La Biblia nos advirtió que el mundo le llamaría bueno a lo malo, y malo a lo bueno para justificar su pecado (Isaías 5:20). Por esto necesitamos recurrir al único libro que nos ofrece la verdad absoluta, la Biblia. 

En el Antiguo Testamento por ejemplo, era un gran pecado cometer adulterio o fornicación al tener relaciones sexuales con la mujer ajena. No obstante, Jesús añadió más detalles a este mandamiento al decir: “cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”. De manera que con tan solo mirar una mujer en forma sexual y desearla, uno ha cometido pecado de fornicación. Obviamente, esto califica la pornografía como un pecado capital, ya que en ésta la persona codicia la desnudez y sexualidad ajena, y por lo tanto es un pecado. También el apóstol Pedro reclama en su primera carta: “Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma”. Y por último, Gálatas 5:19 dice “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, etc” .

Tenemos la seguridad bíblica para afirmar sin temor que es pecado capital mirar pornografía debido a que el consumidor participa virtualmente de un pecado ajeno. Al mirar una pareja fornicar, uno está siendo parte de esa inmundicia. Romanos 1:32 dice que el juicio de Dios no es solo para los que cometen estos pecados, “sino que también se complacen con los que las practican.”

Estimado hermano, nuestros ojos son de suma importancia para nuestra salud espiritual. La Biblia dice que: “La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?”. Cuando dedicamos nuestros ojos a mirar lo incorrecto, todo nuestro ser se contamina. Alguien dijo una vez que los ojos son las ventanas del alma, no solo porque en ocasiones al mirarlos podemos ver la condición del corazón, sino también porque lo que entre por ellos influenciará todo nuestro ser. Dios es santo y la pornografía pudiera arrastrarnos hacia el infierno si la muerte nos sorprende en el acto y sin habernos arrepentido de corazón. 

Todos sabemos lo difícil que es soltarse de las cadenas de esta práctica ya que dentro de nosotros hay apetitos normales como el sexo, que Dios ha puesto dentro de nosotros. Pero debido a nuestra naturaleza caída desde el pecado de Adán y Eva, hay algunos desenfrenos pecaminosos que usan nuestros instintos naturales como el sexo para hacernos pecar contra Dios. El deseo por orgías, pornografía y otros malos hábitos, son apetitos pecaminosos que pudieran vivir en nosotros pero que no podemos darle puertas abiertas, pues estos destruirán nuestra alma finalmente, como dice la Biblia. El inconverso, puede que debido a tanto pecado, su corazón esté endurecido y no sienta remordimiento por estar sucio.

Pero sin duda alguna, un cristiano verdadero se siente miserable cuando le ha fallado a Dios. Esta culpa y remordimiento se debe primero al Espíritu Santo que habita dentro de nosotros, quien se entristece cuando hemos fallado, y nos deja saber que algo hemos hecho mal. Pero también sentimos culpa porque Satanás, quien primero nos tienta, luego nos acusa a nuestra mente lanzando pensamientos de derrota. Por esto en Apocalipsis 12:10 se le llama “el acusador de nuestros hermanos”. 

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