¿Cómo dejar la pornografía según la Biblia?

¿Cómo dejar la pornografía según la Biblia?

¿Cómo dejar la pornografía según la Biblia?

La pornografía es uno de los enemigos más peligrosos en nuestros días. Aquellos que han caído en sus garras muy probablemente han intentado soltarse pero sin éxito. Pero la gran noticia es que Dios desea y tiene el poder para que seas libre. Ya que hemos establecido lo que la Biblia dice acerca de la pornografía en pasados artículos, es necesario poner acción para solucionar el problema. Debido a que este vicio usa nuestro apetito sexual, es más difícil de abandonar que el mismo cigarro, y miles de personas han quedado presas en este vicio oculto sin saber cómo salir. Trazan planes y metas, pero una y otra vez caen después de semanas o meses.  El vicio ahora se convierte en un ciclo de tres pasos: soy tentado, caigo en el pecado, siento arrepentimiento por lo mal hecho, y luego de un tiempo se repite todo otra vez. Pero hay una gran noticia, ¡con Jesús se puede ser libre! Por esto Quiero darte tres pasos para llegar a la libertad total. Hoy quiero decirte ¿Cómo dejar la pornografía según la Biblia?.

Primeramente, para ser libre es necesario buscar la ayuda diaria de Dios en oración. El ser humano es tripartito, o sea, somos espíritu, alma y cuerpo. El espíritu es la capacidad que Dios nos dio para poder tener comunicación con Él. El alma es el asiento de las emociones y la mente. Y el cuerpo obviamente es esta masa pesada que almacena los dos primeros. Cuando Adán y Eva pecaron contra Dios, toda la humanidad quedó manchada por el pecado y cada persona que nace ya viene con el chip del pecado insertado en su mente y corazón. Es lo que la Biblia llama en ocasiones “carne”, el apetito pecaminoso que vive dentro de nosotros. Éste se opone a lo que Dios desea para nosotros y por esta razón tenemos un conflicto dentro de nosotros. Queremos hacer la voluntad de Dios y no pecar, pero nuestra “carne” nos lleva hacia el mal. El apóstol Pablo refiriéndose a esta situación dijo: “!!Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?”. Nuestra carne siempre nos pedirá que le fallemos a Dios, todos los días vamos a ser tentados por nuestra concupiscencia, pero depende de nosotros alimentarla y ceder o someterla a la voluntad de Dios y ser santos. Por lo tanto para ganar esta guerra necesitamos fortalecernos en Dios y que nuestro apetito carnal sea más débil que el poder espiritual que recibimos de Dios.  Cierta ilustración dice que un hombre tenía dos leones a los cuales iba a echar a pelear el uno contra otro. A uno le mantuvo una semana sin alimentarse, y al otro le dio abundancia de alimento. No es sorpresa que el día de la pelea obviamente el león que más se había alimentado fue el que venció, ya que estaba más fortalecido en comparación al otro moribundo. Así mismo sucede en nuestro ser, un león es nuestra carne y el otro es nuestro espíritu. El ganador será aquel que fortalezcamos más. Si alimentamos nuestro espíritu buscando a Dios en oración, lectura bíblica y ayunos, éste será lo suficientemente fuerte como para vencer nuestra demanda pecaminosa, y así podremos decir un ¡NO! rotundo a la tentación. Por el otro lado, si no sembramos en nuestra vida espiritual diariamente, y solo nos alimentamos de lo pasajero y carnal como novelas, videojuegos, películas y cosas pasajeras, entonces seremos demasiado débiles y cederemos a la tentación.

Ningún esclavo puede ser libre por sí mismo, éste necesita a un libertador que obre a su favor. Y para esto tenemos a Jesús, quien murió para darnos libertad total. La Biblia dice “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.” Dios desea que seamos libres y Él está dispuesto a ayudarnos, pero necesitamos buscarle diariamente para recibir el poder necesario. Romanos 8:13   dice: “porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.” La solución para toda tentación está primeramente en buscar a Jesús y llenarnos del poder del Espíritu Santo para fortalecer nuestro espíritu.

El segundo paso para ser libres es tomar una decisión radical. De nada vale que vallamos al médico para que nos diga el remedio para nuestra enfermedad si no estamos dispuestos a tomar la medicina fielmente. Job dijo: “Hice pacto con mis ojos; ¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?”. La determinación de Job en no codiciar a una joven ajena, es parte de un carácter cristiano apasionado en serle fiel a Dios. Hay un hermoso ejemplo de esto en la Biblia, me refiero a Daniel, cuando en Babilonia le quisieron obligar a consumir los alimentos dedicados a los ídolos, dice que “Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía”. Fíjese que él se propuso serle fiel a Dios a pesar de todo. Esa misma determinación la necesitamos para que cuando la tentación venga, nos mantengamos firmes y renunciemos al pecado. Si desde inicio no nos comprometemos a terminar la carrera, probablemente nos rendiremos a mitad de camino. Si comenzamos un plan para ser libres pero no sometemos nuestra mente al proyecto, entonces caeremos otra vez. Es necesario tomar una decisión radical por ser santos para Dios.

Y en tercer y último lugar, hay que tomar precauciones estratégicas para ganar la guerra. Diariamente tendremos una lucha contra el enemigo de nuestra alma, y como toda guerra hay que tomar precauciones para saber por dónde el enemigo pudiera atacarnos. Esto es lo que la Biblia llama “VELAR”, o sea, estar pendiente de los pasos del enemigo. Ejemplo de esto es no ir a lugares donde soy más propenso a fallarle a Dios, alejarme de amistades que practican la pornografía, e incluso no ir al baño con el celular. Las estadísticas dicen que de toda la pornografía que se consume, el 61% se hace en teléfonos celulares. En muchas ocasiones hemos caído porque hemos jugado con el pecado. Ver una imagen sensual, un programa de televisión subido de tono, seguir una cuenta de Instagram que contiene mujeres mal vestidas, o ver una película con escenas sexuales, sin duda alguna son pasos que estaríamos dando hacia el abismo de la pornografía otra vez. El sabio Salomón dijo: “¿Tomará el hombre fuego en su seno sin que sus vestidos ardan?”. No es posible jugar con fuego y no quemarse, no se puede tocar la serpiente sin ser mordido, y no es permitido coquetear con la tentación sin finalmente caer en ella. Casi siempre tendemos a sentirnos fuertes y confiar en nosotros mismos, por lo que nos acercamos demasiado al precipicio y entonces resbalamos. De quién más nos tenemos que cuidar es de nosotros mismos. Pablo le dijo a su joven discípulo Timoteo: “ten cuidado de ti mismo”.

Te cuento que hay en la Biblia una triste historia de un hombre que comenzó bien, pero comenzó a descuidarse, y al final terminó ciego y avergonzado. Me refiero a Sansón, el gran juez israelita a quien Dios había otorgado una fuerza descomunal para vencer a los enemigos de su pueblo. Él había nacido con toda la capacidad física y espiritual para ser un gran líder. Obviamente habían algunas reglas que ser, por ejemplo por ley divina, él debía casarse con una israelita, nunca tomar vino, no tocar animales muertos y no dejarse cortar el cabello, entre otras cosas. Este hombre de Dios comenzó a romper mandamiento por mandamiento. Tomó miel de un león muerto, ingirió vino, y también entregó su corazón al deleite sexual. Se enamoró de una filistea enemiga de Dios. Luego se acostó con una ramera también filistea, y después estableció una relación con otra impía llamada Dalila, quien fue su ruina total. Ésta, incitada por sus amigos filisteos preguntó a Sansón una y otra vez por el secreto de su fuerza. Él le mintió en cada ocasión, pero cada vez la mentira se fue acercando más a la verdad, hasta que le reveló el secreto que contenía su largo cabello. Al revelarlo, los filisteos le cortaron sus largas trenzas, quedando así sin fuerza, le sacaron los ojos y lo hicieron prisionero suyo hasta el día cuando él junto con miles de filisteos murieron al derrumbar las columnas del lugar donde estaban reunidos abochornándole. Creo que la vida de Sansón fue muy triste, tenía todo lo necesario para ser un vencedor y tener éxito, pero no se cuidó de sí mismo y no tomó precauciones para evitar que su corazón lo sacara del camino santo de Dios.

Estimado lector, jugar con el pecado nos llevará siempre a la caída. Necesitamos imitar al joven José quien huyó de la tentación y se negó a fallarle a Dios. Eva comió de la fruta prohibida porque dialogó y negoció con la serpiente. Dios no nos pide que probemos fuerzas para ver qué tan firmes estamos, sino que huyamos de las pasiones juveniles. También dice: “haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado.”. Si reconocemos que tenemos una debilidad, entones no la alimentemos ni vayamos en pos de ella, más bien tomemos caminos opuestos para no vernos demasiado tentados a pecar.

Querido hermano, hermana, joven o adolescente que ve este video; creo que si has llegado hasta este punto del video es porque tal vez eres un preso que quiere ser libre. Yo deseo con todo mi corazón que puedas ser libre y un día pueda oír tu testimonio de cómo Dios te ayudó. No hay nada mejor que vivir en la libertad espiritual de Cristo y saber que no sentir el temor de morir en el pecado. Oro que puedas recibir el poder y autoridad del Espíritu Santo para ser un vencedor. ¡Tu no naciste para ser un adicto, sino un siervo/sierva de Dios! No tienes por qué ser esclavo, mejor decide por la libertad que Cristo te ofrece en su amor. La pornografía es un pecado miserable y sucio que nos engaña y lleva al infierno. Para ser libres necesitamos buscar a Dios en oración, lectura bíblica y ayunos. Es vital también tomar una decisión firme de no fallarle nunca más al Señor. Y por último tomar pasos de precaución para no ser más engañados. Estoy seguro que serás vencedor porque para Dios no hay nada imposible. 

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